miércoles, 9 de noviembre de 2016

Intolerancia a la lactosa: dieta de reintroducción

¡Buenas tardes Pretty Pasteleros!

¿Cómo estáis? Hoy os traigo una entrada muy diferente. Lamentablemente no voy a colgar ninguna receta Pretty Pastelera (Ooooooh...) pero os voy a hablar sobre un tema que creo que os interesará mucho. 

Como sabréis, la mayoría de las recetas que podéis encontrar en Pretty Pastelitos son sin lactosa. El motivo es sencillo, en agosto de 2015 me diagnosticaron intolerancia a la lactosa y como buena amante del chocolate y los pasteles que soy, no podía creerme que se me cerrarían las puertas a seguir comiendo dulces. Así que decidí hacer yo misma mis pastelitos y mis caprichos de chocolate.

En esta entrada me gustaría contaros un poco cómo me sentí cuando me diagnosticaron la intolerancia, que comportó y como poco a poco voy introduciendo alimentos con lactosa en mi dieta sin ningún tipo de síntoma. No soy ni médico ni especialista en el tema, simplemente me he visto sumergida en el mismo a causa de mi intolerancia. Por eso con esta entrada no pretendo hacer una clase magistral sobre la intolerancia y mucho menos enseñar sobre el tema, sólo me gustaría poder explicar un poco mi vivencia y mi experiencia por si os interesa y si os puede ayudar.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La lactosa es un azúcar que se encuentra presente en todas las leches de los mamíferos, incluida la humana. Este azúcar está compuesto de glucosa y galactosa. Así, la lactosa también puede encontrarse en muchos alimentos preparados, no solo los que llevan leche sino también otros que solo llevan lactosa por ser un azúcar natural.

Como explican perfectamente en la página web de ADILAC (Asociación de intolerantes a la lactosa), esta intolerancia supone que en nuestro intestino delgado no hay un nivel suficiente de la enzima lactasa para poder digerir toda la lactosa consumida.

La lactasa es una enzima que se produce en nuestro intestino delgado y que se encarga de romper la lactosa en sus dos azúcares, la glucosa y la galactosa. Si los niveles de lactosa de nuestro intestino delgado son bajos, no se puede desdoblar la lactosa consumida y por lo tanto, tenemos problemas para su digestión.

Esta mala digestión de la lactosa produce distintos síntomas, entre los que se encuentran, dolor abdominal, hinchazón abdominal, gases, diarrea, etc.

Existen varios métodos para diagnosticar la intolerancia a la lactosa, en mi caso hice el test de hidrógeno en el aliento. Simplemente se trata de beber un líquido con lactosa que te dan en el laboratorio y cada cierto tiempo ir soplando en unos botes o bolsitas herméticas. Según el nivel de hidrógeno de las muestras se puede determinar si existe la intolerancia.




¿Qué tratamiento existe?

Si somos intolerantes a la lactosa, para dejar de tener esos molestos síntomas, hay que dejar de consumirla. Y no hay más.

Y ahí es cuando a mí se me cayó el mundo encima. Me di cuenta que mi dieta tenía que cambiar completamente si tenía que dejar de tomar lactosa para que mi salud mejorara. No estamos hablando solo de dejar de tomar leche animal, sino de dejar de tomar productos lácteos y empezar a leer todas las etiquetas de los alimentos que compramos. Antes os he dicho que muchísimas veces se añade lactosa a los alimentos porqué es un azúcar natural, pues bien, no sabéis la cantidad de alimentos que la llevan, desde una hamburguesa hasta el embutido. El primer paso en mi tratamiento fue olvidarme al 100% de la lactosa, incluyendo la toma de algún medicamento que también lleva.

Poco tiempo después descubrí que en las farmacias venden unas pastillas muy útiles en caso de intolerantes a la lactosa. Son unas pastillas que contienen cierta cantidad de lactasa (esa enzima que los intolerantes a la lactosa no tenemos o casi no tenemos) y que por lo tanto, ayudan a digerir la lactosa que consumamos. Es decir, que te tomas una o dos pastillita y luego puedes un comer un poco de lactosa. Ahora pensaréis: "pues me tomo pastillas y no tengo porqué preocuparme por la lactosa" pues... error. No podemos olvidar que estas pastillas nos proporcionan una cantidad pequeña de lactasa y puede que no sea la suficiente para digerir según que cantidad de lactosa. Así que si queréis un consejo ni abuséis de ellas ni os penséis que son milagrosas porqué en exceso nada es bueno y tampoco podéis tener la seguridad que la cantidad de lactasa que contenga la pastilla sea proporcional a la cantidad de lactosa que vayáis a consumir.

Además no podemos olvidar que actualmente existen muchísimos productos aptos para intolerantes a la lactosa que nos harán la vida más fácil desde leche, yogures y queso sin lactosa hasta pizzas. ¡Genial! Si entráis en un supermercado y tenéis la sensación que os vais a ir sin encontrar nada, no olvidéis visitar la zona de productos de diétetica y para celíacos, allí encontraréis también muchísimos productos sin lactosa.


¿Qué tipos de intolerancia a la lactosa existen?

En este punto no puedo ser muy precisa, como ya he dicho no soy médico ni especialista, solo para que lo entendáis mejor os diré que existen distintos tipos de intolerancia a la lactosa, entre estos podemos encontrar aquellas que son incurables y las que son temporales y por lo tanto, también curables.

¿Pero existen distintos niveles de intolerancia?

Sí, sí y sí. La intolerancia a la lactosa no es igual en cada persona no solo varían los síntomas sino también el momento de su aparición. Hay gente que empieza a notar de forma inmediata los síntomas después de consumir pequeñas cantidades de lactosa y otras que para que los síntomas aparezcan necesitan consumir cierto nivel de lactosa. Esto se debe a los distintos niveles de intolerancia a la lactosa que existen. ¿Y cómo puedes saber cuál es tu nivel de intolerancia? Conociéndote a ti mismo y a tu cuerpo. 

¿Cómo sé cuál es mi nivel de tolerancia a la lactosa?

Después de muchos meses sin comer absolutamente nada de lactosa, mi médico y mi nutricionista me explicaron que cabía la posibilidad que mi intolerancia a la lactosa fuera temporal o si más no, que si no me había recuperado podía averiguar cuál era mi nivel de tolerancia a la lactosa para adaptar mi dieta. Para ello me aconsejaron seguir una dieta muy estricta durante dos meses (y no estoy hablando solo de dejar de consumir lactosa) y posteriormente ir reintroduciendo alimentos para analizar mi tolerancia a los mismos y determinar qué me sentaba mal y cuál era mi nivel de tolerancia a la lactosa.

Seguí una dieta baja en alimentos FODMAPS durante dos meses, posteriormente fui introduciendo esos alimentos que habían sido eliminados de mi dieta en esos dos meses para poder comprobar si me hacían daño y donde estaba mi nivel de tolerancia. Poco a poco llegó el momento de reintroducir la lactosa a mi dieta, os puedo asegurar que tenía miedo de sentirme mal, de volver a tener síntomas, estaba hasta nerviosa. 

Para introducir poco a poco los alimentos con contenido en lactosa hay que tener en cuenta que no todos los productos lácteos tienen la misma cantidad de lactosa y que por lo tanto hay que empezar con esos productos con muy bajo contenido en lactosa. 

Mi reintroducción empezó con esos productos que tienen "trazas de leche" y superé la prueba.

Seguí con aquellos embutidos o carnes que llevaban lactosa, como por ejemplo, el jamón york, y también superé la prueba.

Poco a poco fui introduciendo alimentos a mi dieta, luego llegó el momento de introducir algunos quesos. Ahí yo ya empecé a sufrir porqué no me fiaba ni de mi intestino ni de sus niveles de lactasa. Hay que tener en cuenta que no todos los quesos tienen el mismo contenido de lactosa, así como los quesos frescos tienen un altísimo nivel de lactosa no es el caso de los quesos curados. Y la alegría se produjo cuando después de probar aquellos quesos con bajo contenido en lactosa tampoco noté ningún síntoma. 



Y hoy me enfrentado al yogur. El yogur tampoco es un alimento con un alto contenido en lactosa ya que a través de su elaboración y en concreto por la fermentación, la mayoría de la lactosa que contiene la leche pasa a ser ácido láctico y por lo tanto el nivel de lactosa se reduce. Y parece ser que también he superado la prueba.




Conclusión: mi experiencia

Como he dicho cuando me diagnosticaron la intolerancia a la lactosa lo pasé bastante mal porqué nunca me había fijado en la cantidad de alimentos que tienen lactosa y que ahora ya no podría comer. Pero me dije a mi misma que debía ser positiva porqué no se acababa el mundo y existían muchísimas soluciones. Empecé a hacerme mis postres y mis pasteles y aprendí a leer bien las etiquetas de los productos.

Meses más tarde, casi un año después, me explicaron que existían distintos tipos de intolerancia (algunas temporales) y que si bien podía ser que no me hubiera recuperado, también era necesario saber que nivel de tolerancia tenía. Así que aquí estoy yo, conociendo poco a poco mi nivel de tolerancia y saber exactamente qué puedo comer y hasta que nivel. Sé que sigo siendo intolerante, alguna vez no he podido evitar tomar leche y luego he tenido síntomas, pero ahora poco a poco me conozco más y sé hasta donde puedo llegar.

Solo puedo deciros que si notáis algún síntoma después de tomar leche o cualquier derivado lácteo acudid al médico. Hay mucha gente que se autodiagnostica intolerancia a la lactosa y es contra producente. Si el test resultara positivo a mi me fue de gran ayuda visitar un nutricionista, me enseñó no sólo a comer bien sin tomar lactosa sino que también me hace el seguimiento en la dieta de reintroducción. Y sobretodo, sed positivos, es lo más importante.




Y después del larguísimo artículo que he escrito (espero no haberos aburrido demasiado...), me despido. Si hay alguna cosa que no os ha quedado clara o que directamente he explicado mal, no dudéis en comentar la entrada e intentare ayudaros en todo lo que pueda. :)


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Judith.




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